"El estrés es un gran desencadenante de enfermedades. Algo que quizás se encuentra al acecho en nuestro organismo, aprovecha las situaciones estresantes para irrumpir. Las enfermedades subyacentes aparecen y las presentes empeoran", dice el doctor en medicina Federico Pelli Noble, médico neurólogo y especialista en diagnóstico del Alzheimer. Su reflexión se produce en ocasión de una entrevista con este diario sobre el deterioro cognitivo, luego de que una investigación en Europa arrojara que las consultas al respecto se han triplicado en 10 años (Clinical Epidemiology).

Pero no se trata de una situación particular de los europeos. Aquí también ha habido un aumento de los casos, principalmente tras el paso de la Covid-19. "Las consultas se han disparado debido a los efectos de desconexión y aislamiento por la pandemia y a los efectos postcovid, que inciden en la cognición y en el estado anímico", revela el neurólogo tucumano.  

"La capacidad genética de expresión de genes que desencadenan enfermedades está ligada al estrés crónico", retoma su idea introductoria, para explicar porqué más ha aumentado el deterioro cognitivo. Básicamente, esto tiene que ver con muchos factores. Probablemente, el principal sea el alargue de la esperanza de vida, teniendo en cuenta que la mayoría de las enfermedades o trastornos ocurren en el adulto mayor. Luego aparecen los mencionados estrés y legados del coronavirus.

- ¿Qué ejercicios podemos hacer para mantener la memoria en forma?

- El cerebro es un músculo más. En consecuencia, hay que ejercitarlo con actividad mental; lectura; escritura; música; juegos de mente; proyectos y actividades sociales. La actividad física también estimula el cerebro a través de distintos factores hormonales, inmunológicos y de crecimiento neurales; además, mejora la plasticidad cerebral y la comunicación entre las células nerviosas.

- ¿O sea que el ejercicio y la vida social son factores protectores?

- Somos la genética (lo que somos) y la epigenética (el entorno donde desarrollamos nuestras vidas y habilidades).

- ¿Qué es la memoria?

- La memoria es un proceso mental clave para el aprendizaje. Resulta fundamental para la adaptación del individuo al medio, ya que en ella reside la capacidad de aprender y de poder recordar lo aprendido. Y esto contribuye a una buena adaptación social.

Llegado este punto, cualquier queja cognitiva debería ser motivo de una consulta, opina Pelli Noble. Y ejemplifica: la pérdida de memoria, como olvidar información recién aprendida o fechas o eventos importantes; la dificultad en tareas mentales, como trabajar con números o seguir una receta; los inconvenientes para desempeñar tareas habituales, como llegar a un lugar conocido; la desorientación de tiempo; los problemas del lenguaje, como repetir mucho lo que se dice, y la colocación de objetos en posiciones incorrectas, como dejar una azucarera en el lavadero.

"Todos los ejemplos constituyen una luz de alarma. La memoria es la base de la vida social y personal. Tan es así que la pérdida de la memoria reciente de corto plazo nos inhabilita para realizar las tareas de la vida diaria", enseña el médico.

Los libros de neurociencia definen a la memoria como el registro que dejan en el cerebro nuestras experiencias personales. Algunas memorias pueden evocarse como recuerdos conscientes, mientras que otras permanecen ocultas e influencian en nuestros comportamientos sin que lo sepamos. Pero como fuere, es importante activarla. "Hay neuronas cuya desaparición nos invalida para continuar una línea de pensamiento. La plasticidad cerebral, en base a las conexiones de las células nerviosas a través de uniones que se llaman sinapsis, es fundamental. Si carecemos de funcionalidad sináptica, quedamos imposibilitados para otras capacidades", ahonda Pelli Noble.

En definitiva, si todo el día uno se pregunta dónde está la cartera, si cerró la llave del gas o si tenía que hacer algún llamado, quizás deba empezar a pensar en cómo mantener su memoria en forma, especialmente de cara al envejecimiento. "El deterioro cognitivo es el declive o alteración de las funciones intelectuales y cognitivas. Incluye la memoria, la atención, las funciones ejecutivas, la capacidad visoespacial (habilidad para representar y manipular objetos mentalmente) y el lenguaje, entre otras. Cabe destacar que no es parte del normal proceso de envejecimiento del cerebro. Y hay que tener en cuenta también los cambios de conductas o de comportamiento", concluye el médico.


Cuidá tu cabeza todos los días

- Controlar y manejar la hipertensión arterial y la diabetes. 

- Dormir lo necesario y que el sueño sea reparador.

- Controlar el estrés. Autoexigirse está bien;  sobreexigirse no.


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